Desde hace poco más de dos semanas, la periodista Gemma Parellada se encuentra en la R. D. del Congo gracias a la beca DevReporter Network y a su colaboración con Justícia i Pau.

Durante los primeros días os hemos hecho llegar sus vivencias por medio de las redes sociales. Hoy, compartimos su primer artículo de #ConnectCongo: "Zapatos tropicales: los primeros pasos de un whatsapp".

No os perdáis su viaje.

 

Zapatos tropicales: los primeros pasos de un whatsapp

Gemma Parellada
Bukavu, Congo

Un vendedor de corteza de árbol, una madre sobremaquillada de la lejana capital – Kinshasa – y un militar. Son mi compañeros de barco en los sofás de mimbre postrados en la azotea del buque Emmanuel III. Aunque todos ellos viven en el corazón de la peor guerra del mundo, están de acuerdo en que Kenia no es un lugar seguro porque hay terroristas. “Ahora hay menos asesinatos en mi barrio – dice el agricultor que vende poderosas cortezas- pero las oleadas de descontrol son cíclicas”. Los azotes de sus propios peligros los han interiorizado como cotidianos. Porque los son. Pero las inquietudes bélicas se filtran entre bodas y viajes a Disneyland. “He llevado a mis hijos de vacaciones a Bukavu porque no podemos ir al paraíso Disney. Pedir el visado es un suplicio, ¡creen que todos nos queremos quedar allí! Aquí tenemos nuestro trabajo y nuestra vida, no se nos ha perdido nada en París”, la madre no sabe cómo contarles a sus niños que no pueden viajar al parque de los dibujos. No es dinero lo que les falta.

Puerto de Goma, Congo. Foto: GP

Puerto de Goma, Congo. Foto: GP

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puerto de Goma, Congo. Fotos de GP

Un par de soldados pasean por cubierta con una cerveza de medio litro en la mano mientras nuestra conversación salta de las propiedades del Aloe Vera al comercio de las cortezas, de las que se extrae la quinina que combate la malaria. Son las 9 de la mañana. Las aguas que surcamos, las del Lago Kivu, lo han visto todo. Su orilla este, que moja Ruanda, recibió la riada de refugiados del genocidio en 1994. La orilla oeste, la que humedece los dos Kivus – las dos provincias de Congo más tocadas por el conflicto- han acogido desde entonces la herencia de aquel drama. Y son hasta hoy el terreno de la gran batalla. Parece que hay una planta que crece por estos lares que es mano de santo para las jaquecas.

 Isla de Idjwi, en el Lago Kivu Congo. Foto: GP

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Isla de Idjwi, en el Lago Kivu Congo. Foto de GP


Amarres. Puerto. Bananas. Pasaportes. Quesos. Empujones. Orquesta escandalosa de bienvenida. Cacahuetes ambulantes. Tierra firme. Bukavu.

Bukavu. Foto de Tatiana MirallesBukavu. Foto de Tatiana Miralles. Artículo de la Tatiana Miralles

Unos exagerados zapatos puntiagudos relucen en un escaparate de Bukavu. Exceden la elegancia. Ity se distrae en la tienda de lujo, entre camisas y cinturones dramáticos que chillan a rango social.

– ¿quieres renovar el calzado? - bromeo
- ¡No! ¡Estos zapatos cuestan 500 dólares!
Sin duda no están de oferta
- ¿y quién los compra?
- Son para los comerciantes de minerales. De ahí – y señala con un golpe de barbilla a la montaña omnipresente-, salen millones.

Las lenguas de tierra tropical de la ciudad de Bukavu juguetean con el lago, mientras la orilla emerge escandalosa con un perfil escarpado, frondoso y fértil. Los suburbios suben, los minerales bajan. Una tenue nebulosa cubre cada amanecer las montañas de la ciudad.


Bukavu. Foto de PG

OGP (Observatoire Gouvernance et Paix). Foto de GP


El negocio minero irriga los Kivus, empapa sus mineros, sus comerciantes y sus milicias. Riega a autoridades y a milicias. Pasa por espaldas, casas de compraventa, senderos polvorientos y despachos con sofás de leopardo. Y se va hacia el silbido de un whatsapp.

La rocas de los Kivus están nutridas de las llamada 3T’s, minerales necesarios para que funcionen los grandes juguetes de la modernidad: nuevas tecnologías con silueta de iphone y Android o de pequeños ordenadores que buscan rayitas de wifi en cualquier lugar. Y es aquí, donde empieza este viaje. Con rumbo al punto cero de nuestra comunicación cotidiana.

Hace nueve años que trabajo en Congo. He recorrido minas de oro, de diamantes y de T’s. He visto masacres y escuchado a cientos de víctimas. También a artistas y activistas. A vendedores y viajeros del azar. A ciudadanos y profesores. A asesinos y exorcistas. A cooperantes y políticos. A cascos azules.

Esta vez os invito a acompañarnos durante la realización del reportaje, becado por Devreporter Network gracias a la invitación de Justícia i Pau. Antes de que se publique y emita, podemos recorrer juntos una parte del camino, gracias a estas tecnologías #madeinCongo. Y si queréis ayudar a abrir esta ventana a Congo: opinad, compartid, preguntad. #ConnectCongo

 

 Rutas y ciudades recorridas por GP

Para seguir los pasos de los puntiagudos zapatos tropicales:

En esta web.
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En Twitter: @Gemma_Parellada Justícia i Pau

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